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Guía

Cómo gestionar los mandos del garaje en una comunidad de vecinos

Inventario, normas, receptor y alternativas: cómo poner orden en los mandos del garaje comunitario y dejar de depender de ellos.

Actualizada el 3 min de lectura

En casi todas las comunidades con garaje se repite la misma historia: mandos que se pierden, copias que nadie controla y vecinos que se van sin devolver el suyo. Estas son las claves para llevar un control ordenado de los mandos del garaje y las alternativas para dejar de depender de ellos.

Los problemas de siempre

  • Pérdidas. Cada mando perdido es un mando nuevo que comprar y programar, y una duda: ¿lo tendrá alguien?
  • Copias sin control. Los mandos de código fijo se pueden copiar con facilidad, así que es difícil saber cuántos hay en circulación.
  • Mudanzas e inquilinos. Cuando un vecino vende o un inquilino se marcha, recuperar sus mandos depende de su buena voluntad.
  • Nadie sabe quién entra. Si hay un incidente en el garaje, no hay forma de saber qué mando abrió la puerta y cuándo.
  • Pilas y averías. El mando que falla justo cuando llegas con prisa.

Paso 1: haz un inventario

Lo primero es saber qué hay. Prepara una lista con cada vivienda o plaza de garaje, cuántos mandos tiene y quién los tiene. Si los mandos tienen número de serie o código, apúntalo también.

A partir de ahí, registra cada entrega y cada devolución con fecha y firma. Es poco trabajo y evita la mayoría de las discusiones.

Paso 2: fija unas normas claras

La comunidad debería acordar, y dejar por escrito, al menos estas cuestiones:

  • Cuántos mandos corresponden a cada vivienda o plaza.
  • Qué pasa cuando se pierde uno y quién paga el nuevo, según lo que decida la junta.
  • Cómo se entregan y se devuelven los mandos en ventas y alquileres.
  • A quién hay que avisar (presidente, administrador o conserje) en cada caso.

Paso 3: no te olvides del receptor

El receptor del motor es el que decide qué mandos abren. Los mandos de código variable se dan de alta uno a uno en el receptor y, según el modelo, se pueden borrar individualmente cuando se pierden. Con mandos de código fijo, a veces la única forma de inutilizar un mando perdido es cambiar el código y reprogramar los de todos los vecinos.

Si vuestro garaje sigue con mandos de código fijo y tenéis problemas de copias, merece la pena valorar un cambio de sistema.

La alternativa: abrir con el móvil

La forma de acabar de raíz con el problema es que el acceso deje de depender de un objeto que se puede perder o copiar. Con un sistema de apertura del garaje por llamada, cada vecino abre con su propio teléfono:

  • Altas y bajas al momento desde un panel, sin recuperar nada.
  • Sin coste por vecino: no hay que comprar mandos para nadie.
  • Registro de accesos: cada apertura queda guardada con el número y la hora.
  • Permisos temporales para mudanzas, obras u operarios, que caducan solos.
  • Los mandos pueden seguir funcionando mientras se hace la transición, porque el sistema se añade al motor como un pulsador más.

Además, el mismo sistema sirve para otros accesos de la comunidad: la puerta peatonal, la piscina con horario de temporada o los trasteros.

Cómo implantarlo en la comunidad

  1. Pide un presupuesto con el número de puertas a controlar y llévalo a la junta.
  2. Decide quién administra el sistema: presidente, administrador de fincas, conserje o varios a la vez.
  3. Recoge los teléfonos de los vecinos que van a abrir, informándoles de para qué se usan sus datos.
  4. Da de alta los teléfonos y mantén los mandos durante un periodo de convivencia.
  5. Revisa el registro de accesos de vez en cuando y da de baja a quien ya no deba entrar.

Para administradores de fincas: con un panel online gestionas los accesos de varias comunidades desde la oficina, sin desplazarte ni hacer de intermediario con los mandos. Mira la solución de control de accesos para comunidades de vecinos.

¿Quieres abrir tu puerta con el móvil?

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